Iki, el ideal estético japonés

El Iki (いき, habitualmente escrito con el kanji ) es un ideal estético tradicional de Japón, posiblemente traducible como "estiloso".

Existe la creencia de que la base del iki se formó entre la población media (mercantil) japonesa en el periodo de Tokugawa (Edo). Este ideal deriva de las nociones más "etéreas" de la trascendencia o de la pobreza. Sin embargo, en la actualidad, el término fue difundido a lo largo de los círculos intelectuales modernos a través del libro "The Structure of Iki" de Kuchi Shuzo.

El Iki puede ser visto desde fuera como una expresión contemporánea de la estética japonesa (como el concepto del wabi-sabi, del que hablaremos en otro artículo). Es una expresión de la simplicidad, la sofisticación, la originalidad y la espontaneidad. Puede utilizarse para expresar la apreciación humana de la belleza natural o de la naturaleza de los seres humanos.

Según La Estructura del Iki ("Iki" no Kozo) de Kuki Shuzo, se describe que el iki fue un fenómeno centralizado en la vida estética japonesa durante doscientos o trescientos años y que se derivó de las formas de relación eróticas entre las geisha y los hombres en las grandes ciudades. También se cita en este libro que, debido a la complejidad de los matices culturales de esta palabra, es muy difícil de traducir.

Algunos conceptos ligeramente similares podrían ser chic, coquet and raffiné del francés.

También se hace una comparación entre diferentes sentimientos estéticos como el amami y el shibumi, el hade contra el jimi, o el gehin contra el johin.

Kuki ejemplifica el iki en la naturaleza refiriéndose a los sauces y a la lluvia. En cuanto a las personas, un cuerpo humano ligeramente relajado, una voz de tono más neutral en lugar de una voz aguda; una cara alargada en lugar de redonda, unas manos ligeramente curvadas...

El Iki también está en los tejidos finos, en el maquillaje natural, en un cabello peinado de forma no excesivmente formal; en el uso del agua en lugar de los aceites... Hay muchos elementos que pueden relacionarse con este aspecto estético.

Shintaro Ohata

Nacido en Hiroshima en 1975, Shintaro Ohata es un artista japonés muy peculiar:


Su arte se centra en representar todo tipo de escenas cotidianas como si se tratase de imágenes estáticas en una película. Sin embargo, la diferencia de este artista de la mayoría del panorama actual es que todas sus obras juegan con la combinación del 2D y del 3D.




 ¿Qué significa esto?, os preguntareis. Sin ir más lejos, las obras de Ohata mezclan cuadros pintados en lienzos planos con esculturas que han sido decoradas para parecer 2D. Con esto crea un efecto curiosísimo: el receptor puede llegar a no saber si está ante una obra en dos dimensiones o si realmente lo que tiene delante es una escultura superpuesta.



En sus trabajos recoge multitud de escenarios diferentes: luz y volumen se mezclan en curiosas composiciones que representan combinis por la noche, calles en días lluviosos o restaurantes de comida rápida al atardecer. Sus obras nos presentan escenas ordinarias con un toque dramático. 


Aquí os dejamos algunas imágenes más de sus trabajos. ¿A que son curiosos?